"La realidad virtual debería ser el noveno arte"

Hablamos de arte y realidad virtual con solimán López

Eduardo Pardos

"la realidad virtual debería ser el noveno arte"

hablamos de arte y realidad virtual con solimán López

 

Solimán López, nacido en Burgos en 1981, es licenciado en Historia del Arte y Master en Arte y Comunicación. Reside en Valencia y actualmente dirige el departamento de I+D+i del ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología). Especializado en media art, basa sus trabajos en el cruce continuo entre lo tangible y lo inmaterial. Es el fundador del Harddiskmuseum, un museo dentro de un disco duro que incorpora un sistema de trabajo colectivo entre artistas.

 

¿De dónde viene tu vocación por el arte digital?

 

Realmente sucedió cuando pasé del video arte al interactivo. Fue el corte tecnológico y fue cuando di el salto de verdad. Forma parte de mi discurso, yo siempre he sido muy analítico con el tema de la tecnología desde un punto de vista sociológico, y creo que había que contarlo desde la propia tecnología. Desde un punto de vista técnico siempre me ha interesado mucho probar cosas, donde está el error, donde está el límite de la tecnología, qué me ofrece un software que no me ofrece otro. No me gusta hacer alarde de la tecnología porque para eso está la industria, pero sí que busco ponerla a disposición de las ideas creativas.

 

La gran mayoría de tus proyectos están basados en arte digital ¿Cómo podemos diferenciar el media art del arte contemporáneo?

 

El media art se entiende cuando trabajamos con los medios, el contexto digital. En el arte contemporáneo para mí hay una tergiversación del término. Lo contemporáneo se supone que es lo que estamos haciendo ahora, y en mi opinión se está utilizando mal este término, porque lo que estamos haciendo hoy en día no es la pintura o el arte convencional. Existe una revolución digital, que es evidente, de alguna manera para mí es muy fuerte y muy profunda, y no hablar de ella es como si estuviéramos mirando hacia otro lado.

Por otra parte, todos los artistas hoy en día están tocando esta revolución, desde que entran a Internet a mirar una imagen hasta que hacen una foto con el móvil, aunque luego acaben pintando un cuadro, de alguna manera están imbuidos en esta revolución digital. Me gusta hacer una análisis muy profundo de esta revolución, pienso que nunca en la historia del hombre ha habido una semejante a ésta, que haya tocado todas las generaciones. Por ejemplo, en la revolución industrial, que es la previa a ésta, un niño sí que podía montar en un tren, pero no creaba el tren, en la actualidad los niños sí que crean contenido digital. Por ello creo que la diferencia está en que el arte contemporáneo  sigue centrado en lo que demanda el mercado y los new media se están haciendo cargo de la esta revolución digital de la que estamos hablando.

 

Nos ha chocado la acción en la que ingieres la memoria con la obra de Kosuth, One and three Chairs. ¿Por qué concluir el proyecto de esta manera?¿Por qué elegiste la obra de la silla de Kosuth y no otra?

 

Kosuth propone en su obra una mirada 360 grados de lo que es una idea, un concepto. La silla real, la fotografía de la silla y la descripción de la silla. Me pareció interesante porque él definía esas tres sillas, pero ahora ha surgido una cuarta silla, que Kosuth por su generación no había llegado a interpretar. Por eso la intención era terminar ese ciclo, visualizar el proceso, crear una cuarta, la digital y terminar el proceso ingiriéndola a través de una tarjeta de memoria con su recreación tridimensional.

Odoo CMS - una imagen grande

¿Cómo surgió la idea de crear el Harddiskmuseum y de qué forma pueden acceder los ciudadanos al contenido?

 

El Harddiskmuseum surge a través de una beca que me concedieron en la ciudad de la cultura, en Santiago de Compostela. Proponían una exposición para ese espacio, muy controvertido por sus presupuestos y recursos empleados, y pensé que se podía crear un contenedor sencillo, digital, y dotarlo de contenido en contraposición con aquel. Ahí surgió la idea de crear un museo en un disco duro. Evidentemente, como todo proceso va creciendo y adquiriendo su propia identidad, se va convirtiendo en el producto que aspiraba ser.

Hasta la fecha no había ninguna institución que se hubiera declarado como gestora de archivos digitales. Los museos tienen su parte de conservación, pero les ha venido heredada por la adquisición de piezas y tienen que preservarla de alguna manera, pero no encontramos un organismo autogestionado por artistas que se autoproclamara como gestor de esta importante parte del arte digital. De ahí surgió el proyecto del Harddiskmuseum. Trabajo con la idea de archivos únicos, ya que las obras que se incluyen en el museo sólo están en ese espacio y no están online, provoco también que la gente vaya al museo, o soy yo el que lleva el museo a los espacios que lo reclaman.

También me interesa mucho el aspecto de virtualizar el contenido, representar el archivo en realidad virtual y que el propio usuario pueda atravesarlo, esto abre muchas posibilidades a los museos, que pueden generar entornos más inmersivos. Por ejemplo, no sólo ver un vídeo sino estar dentro de ese vídeo.

 
 

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